Del 19 al 24 de julio próximos miembros, voluntarios y personal acejotista de todas las regiones del mundo se reunirán en Hong Kong con motivo del 17º Consejo Mundial. Los Consejos Mundiales son la reunión oficial más grande de la Alianza Mundial y brinda la oportunidad a los participantes de dialogar y compartir algunos de los desafíos dentro y fuera del Movimiento Mundial de ACJ`s. Este 2010 y bajo el lema “En busca de la ciudadanía global para todos” este Consejo Mundial invita a sus de 900 participantes, de los cuales 400 son jóvenes que trabajarán en pro de políticas específicas a ese grupo en particular y sobre temas comunes a todos los participantes, a reflexionar sobre nuestra misión en todo el mundo.
La ACJ del Uruguay, miembro del Movimiento Mundial que trabaja continuamente en pro de objetivos comunes tanto regionales como a nivel mundial, participa activamente de estas reuniones cada cuatro años donde vuelca sus proyectos, inquietudes y desafíos con la Comunidad Internacional. Para este Consejo Mundial, enviará como representantes al Presidente de la ACJ del Uruguay Dr. Mauro Fonticiella, Sofía Laborde miembro de nuestro Directorio Metropolitano, quien fue propuesta para ser Miembro del Comité Ejecutivo de la Alianza Mundial y a nuestro Director General, Lic. Agustín Silva.
Consultados sobre sus impresiones líneas de trabajo del Consejo Mundial, nos comentaron que los representantes de cada ACJ definen en conjunto como trabajar los próximos cuatro años. En los últimos tiempos las líneas de trabajo han sido: aliviar la pobreza, trabajar en la atención al VIH-SIDA, promover la equidad de género, generar conciencia en torno al cambio climático, acumular conocimientos y experiencias en el manejo de situaciones de emergencia y catástrofes naturales, entre otros.
Las resoluciones del Consejo Mundial buscan generar impacto a nivel mundial, regional y local, teniendo como sustento la misión de la ACJ, que en los hechos significa: ofrecer mejores posibilidades de vida a todas las personas (trabajando en el desarrollo humano), ser un sustento moral, emocional y espiritual para sus miembros y beneficiarios, y vivir-promover los valores y principios cristianos en cada acción.
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